sábado, 19 de marzo de 2011
Estás a mi merced!
Para muchos hombres es muy excitante tumbarse y dejar que la otra persona tome el control. Puedes interpretar el papel de ama, mientras el hombre hace de esclavo. Debes mostrarte inflexible, creando un ambiente de suspense y dejando claro que eres la que manda y que él está indefenso y a tu merced: - Tapale los ojos y atale las manos con una cuerda suave, hazle saber que tiene que estarse quieto. - Una vez a tu merced, provócalo, aumentando su excitación. - Desátalo y ordénalo que te desnude lentamente, sin tocarte, siguiendo constantemente tus instrucciones. Si lo hace mal, le castigarás con unos azotes. Si lo hace bien, la recompensa será sexo.
